jueves, 30 de septiembre de 2010

Como una ola que se lleva el rencor y el odio,
que trae consigo felicidad y angustia;
así son tus labios.

Como las mareas
que arrastran los recuerdos
y regalan amaneceres exquisitos.

Como la sombra en primavera,
como el sueño del pájaro;
así, sí, así son tus labios,
así son tus manos,
así es tu alma.

Como el sol derrite lagos,
como la tierra da frutos;
así son tus labios.

Una tibia brisa reposaba en la habitación
y todo era silencioso,
mis lágrimas caían como pequeñas notas
y se sentía frío por dentro.

No era odio, 
no era rencor,
simplemente eso, pequeñas notas.

Todo empesaba a tornarse blanco
y el llanto sabía dulce,
como una canción de cuna.

Adentro, en un pequeño rincón,
estaba una mariposa,
posada sobre una flor marchita,
tenía un ala rota;
y sobre ella un haz de luz.

Las notas cesaron
y sólo se escuchó el vuelo de la mariposa.

Durmientes

Todos duermen,
la ciudad reposa,
y el silencio se lleva los murmullos.


Entre la niebla
una pequeña sombra se asoma;
la luna en su apogeo,
recita el verso de la noche.


Todos duermen,
la amargura se ha callado
y los llantos se han secado.


Todos duermen como gotas del rocío.